Fuente: Busco un Trabajo

31/12/2014

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Siempre os decimos que el aspecto más importante casi en la búsqueda de trabajo es la actitud con la que te enfrentas a ella. Sabemos también de primera mano que no es fácil que esa actitud sea siempre positiva y animosa, de hecho, desconfiamos de alguien que siempre es así, porque todos tenemos nuestros días más flojos. Pero hay actitudes que nunca debes permitir que afloren en ti cuando estás en búsqueda de trabajo, sobre todo cuando interactúas con otras personas, en una empresa para dejar el curriculum, en tu carta de presentación o en la entrevista de trabajo.

Mostrar enfado

Ojo, no estamos diciendo que no te enfades, lo que señalamos son actitudes que no debes mostrar a posibles empleadores. Tienes todo el derecho a enfadarte cuando no te llaman, o porque no haya ofertas, o porque ya te sature buscar trabajo… lo que no puedes hacer en una entrevista es mostrar ese enfado. Por una simple razón, la persona que tienes delante es más que probable que te acabe de conocer, ¿qué pensarías tú de una persona que, recién conoces, muestra ira y enfado? Seguro que dirás que serías comprensivo, pero si estás en el puesto de un entrevistador, ¿pensarías que una persona así puede ayudar al trabajo en equipo o justo lo contrario? Tienes todo el derecho a enfadarte, pero no en una entrevista de trabajo.

Dar pena

Hay personas que al elaborar la carta de presentación o hacer la entrevista optan por dar pena, hablando de su situación personal, de las dificultades en las que se encuentran… Todo esto no beneficia en absoluto, justo al revés, dificulta que puedan contar contigo para un puesto de trabajo. No decimos que mientas sobre que no tienes ningún problema pero no hace falta que los muestres. En una entrevista buscan a un profesional capaz y con ganas, no a alguien que quiera conseguir el puesto por pena.

Exigir

Una entrevista de trabajo es una conversación y si algo no te convence puede que lo señales, pero lo que no puedes hacer es exigir mejoras o cambios en el puesto para el que te presentas. Con una actitud exigente sólo conseguirás sacar de quicio al entrevistador y cerrarte la puerta a la posibilidad de acceder al puesto de trabajo.